Preventa del libro

Están aquí las almas de los trabajadores asesinados en la huelga del 21. Está la voz sabia de don Osvaldo Bayer. Está el recuerdo de nuestros vecinos ilustres, quién pudiera olvidar a un tal Quique. Está la reflexión de una pandemia atroz que nos dejó al borde del silencio, la muerte cercana. Y también está la presencia de un duende bueno que habita en las frías aguas de nuestra ría.

Un buen cronista de la época y de nuestra ciudad es Leandro Doolan. Y usted, amigo lector, tiene en sus manos su primer libro. Seamos capaces de recorrer sus puentes invisibles. Quizás así nos sintamos menos solos, un poco más solidarios.

Palabras del poeta Jorge Curinao, en el prólogo.

Amigos y amigas lectores, les comparto la información necesaria para adquirir el libro:

  • El ejemplar será entregado en mano e Río Gallegos.
  • Los envíos a otras ciudades serán acordados con el comprador/a, del modo más conveniente.
  • Muy importante: antes de pagar el libro ponete en contacto vía WhatsApp al 2966-469370
  • Medios de pago: efectivo, Mercado Pago (CVU 0000003100005692130846 – Alias: lospuentesinvisibles),
  • CBU Banco (0860001102800029369137)

La pelota, el corazón

Marcelo Estigarribia es jugador de Patronato de Paraná, Entre Ríos. Estaba esta noche dando su testimonio en la TV apenas terminó el partido en el que su equipo eliminó a Boca en la semifinal de la Copa Argentina, por lo que jugarán la final del torneo federal el próximo domingo.

Paradojas del fútbol: Boca acaba de ser campeón de Primera División el último fin de semana, mientras a Patronato le tocó volver a la B Nacional.

Estigarribia marcó el gol que abrió el marcador esta noche y, a la hora de los penales, también convirtió. Por eso el periodista de campo fue a buscarlo en plena transmisión.

Al cronista le pasan el dato al aire y le apunta al jugador: Me dicen que el hombre que estaba llorando en la tribuna, atrás del alambrado…. No llegó a terminar la frase, Estigarribia llora en ese instante y lo interrumpe mientras se seca la transpiración de la frente: Mi papá… Es mi papá, que me acompaña desde que tengo 4 años.

La nota continuó, pero el relator a cargo de la transmisión ya no pudo hablar. Por un largo rato fue auxiliado por sus compañeros. El delantero de Patronato, de 27 años, se fue a festejar con el plantel y con el héroe de la noche, el arquero Altamirano que atajó tres penales.

Cuando suceden estas cosas recuerdo las palabras que escribió Osvaldo Soriano: Albert Camus, arquero de Argel, autor de La peste y El extranjero, decía que el fútbol le había enseñado todo lo que creía saber de la vida. Es posible: aunque parezca exagerado, en un rectángulo de césped los hombres escenifican siempre el imprevisible drama de la vida. 

Estigarribia y su padre, detrás de alambrado.

Gallardía

Un breve apunte sobre la inédita definición del fútbol argentino.

Sobre el final de ambos partidos, el arquero y un delantero de River, en la cancha de Racing, le dan el título a Boca contra Independiente en su cancha, donde el Rojo hizo partido.

Boca así celebra su campeonato, mientras River cierra una página histórica que trasciende los tropezones de este último tiempo, en el que fue el último partido del gran Marcelo Gallardo.

Está bueno que pasen estas cosas, la dignidad deportiva.

La atajada de Armani que le dio el campeonato a Boca.

La autocensura y los servicios

Ayer vi la noticia del fallecimiento de Ricardo Asinsten, un hombre de quien conservo un par de recuerdos iniciáticos en el oficio de periodista, aunque apenas lo traté y me vinculé con él muy pocas veces.

Entre los mensajes institucionales de despedida, todos de la universidad, vale la reseña de uno de ellos que dice que “Asinsten desempeñó labores en Prensa y en la FM UNPA, siendo director en ambos sectores. Del mismo modo, tuvo una destacada militancia por los derechos humanos luego de la Dictadura Militar sufrida por nuestro país desde 1976 a 1983”.

Los dos recuerdos que vinieron a mí guardan relación directa con el perfil que describe el párrafo precedente: uno de ellos lo tengo muy presente, porque la pasé bastante mal. La otra situación vino a mi mente con la noticia de su muerte.

SINCERICIDIO. Recuerdo que era el año 2006 –incluso recuerdo que era la tarde en que se jugaba el partido inaugural del Mundial de Fútbol de Alemania– y fui invitado a un panel sobre “el periodismo en Río Gallegos, el periodismo en Santa Cruz”, una consigna de ese estilo, organizado desde la universidad. Llegué ahí porque, en ese entonces, participaba como co-conductor de un programa de radio de actualidad que era muy escuchado entonces (vale decir que lo era desde antes de mi participación, para que Chacarita no se agrande).

Pues bien, como ex estudiante de la carrera de Comunicación de la universidad (había cursado hasta un par de años antes), era la primera vez que participaba de una actividad pública al frente de un auditorio y no desde el lugar de estudiante. Tenía 24 años recién cumplidos y, la verdad, me costaba mucho la exposición frente a otras personas, puesto que no es lo mismo hablar ante un micrófono adentro de un estudio (que en un momento resulta ser un espacio confortable, donde jugás de local, más allá de la exigencia), que hacerlo frente a decenas de ojos que te están mirando.

Ya no recuerdo casi nada de lo que dije cuando me tocó hablar en el panel, pero sí recuerdo perfectamente que, en un rapto de sinceridad o algo parecido, me encontré diciendo en voz alta lo difícil que era mencionar en la radio los nombres de Rudy Ulloa y Lázaro Báez. En aquel tiempo, el kirchnerismo estaba en la cúspide del poder con Kirchner presidente y, la radio en la que trabajaba (Tiempo FM, programa La Parada, que sigue al aire al día de hoy), tenía una línea editorial no-oficialista que venía de antes de mi ingreso a ese programa, en 2004.

Recuerdo haber dicho, haber querido expresar, que nadie nos decía en aquel entonces que tal o cual nombre no se podía decir, sino que lo que existía era un temor tácito, no explicitado, que llevaba a decir algunos nombres sólo en voz baja en este pueblo. Para entonces, en esa tarde de mediados de 2006, ya empezábamos a hablar al aire de personajes de la estirpe de los mencionados, pero lo que quise significar –según recuerdo– es que el temor existía. Todos quienes vivimos las puebladas de 2007 sabemos que el dique se rompió allí, un año después, y la olla se destapó.

Luego de aquella intervención, en la que me sentía muy nervioso y expuesto, recuerdo que Ricardo Asinsten tomó la palabra y dijo que “peor que la censura es la autocensura”, frase que me marcó a fuego desde entonces. No habló en términos de refutación, tampoco de indignación, sino que realizó un planteo a propósito de lo que había sincerado en esa charla “el joven”.

El texto se está yendo largo, pero quiero precisar dos cosas antes de pasar al segundo recuerdo. En aquella charla abierta, un propietario de un medio (no viene al caso dar su nombre) había dicho que, en la división de tareas de su empresa, “es ella la de los principios”. Han pasado los años y me sigue pareciendo una gran definición de un mercenario del periodismo: un hombre que no aplicaba ningún principio a su negocio, de eso se encargaba ella, la esposa.

Cortito, antes de pasar a lo segundo: siempre vale recordar que, si en 2006 algunos periodistas nos empezábamos a animar a hablar al aire de los personajes en cuestión y de los asuntos pesados de aquella época, es porque unos años antes ya lo habían hecho periodistas como el fallecido Daniel Gatti, Cacho Barabino, Alejandra Pinto (hoy asesora de la gobernadora Kirchner, vueltas de la vida), entre muy pocos otros.

Prometo que es la última digresión: cuando pienso en algunos de nuestros referentes de aquellos años (referentes de mi generación), no puedo dejar de pensar en lo lejos –y conservadores– que los percibo hoy, en algunos de los casos.

LOS SERVICIOS. El segundo recuerdo del fallecido Ricardo Asinsten es de una mañana en que lo entrevistamos en la radio, en aquel programa (La Parada, del multimedio Tiempo). No puedo recordar el año exacto, pero por lo que decía, tiene que haber sido a inicios de 2007, o tal vez unos meses antes. Esa mañana Asinsten denunciaba, con enojo, “que en este mismo momento este programa está siendo grabado, y hay personas que se están dedicando a tomar nota y registrar lo que estamos diciendo”. Lo estoy parafraseando, claro está, pero era ese el concepto que con toda claridad estaba planteando al aire. Asinsten decía que esto seguía ocurriendo en Santa Cruz, en Argentina, en plena democracia.

Para aquel entonces, mi camada de estudio ya se había enterado de que, entre nuestros compañeros e incluso en el claustro docente (vamos a decirlo así, en general), había entre nosotros no menos de cuatro servicios, servilletas, agentes de inteligencia de distintas dependencias estatales.

No sólo tenía razón sino que cuando la cosa se puso brava, ya con la crisis política y la pueblada desatada a mediados de 2007, muchos vivimos, supimos, fuimos testigos (o padecieron) los aprietes y la violencia de entonces, que incluyó las tareas realizadas en este pueblo por los servicios de inteligencia.

Cierto es que los recuerdos que tengo de Ricardo Asinsten terminaron siendo el disparador de algo más amplio. Pero tengo presente con toda claridad su planteo aleccionador para mí: el significado de la autocensura en el periodismo.

Aunque lo conocí muy poco, veo que lo despiden con afecto. QEPD.

En sus manos

Él no lo sabe, pero en tres ocasiones recientes, mientras trabajábamos en el libro, Jorge me dijo cosas que yo venía pensando y estaba a punto de decírselas en los minutos siguientes de esos encuentros. Hoy volvió a suceder.

Al ser mi primera experiencia, nunca había podido comprender la importancia de escribir la Dedicatoria y los Agradecimientos al finalizar un libro. Ariel Di Leo, otro hacedor fundamental de esta pieza, me dice que me excedí un tanto al respecto (un tanto bastante). Entre otras cosas le agradezco su franqueza, que por otra parte suele causarme mucha gracia –respetuosa– por la manera en que lo dice. Al hueso.

Hoy Jorge pasó a ver el número cero de Los Puentes Invisibles (¿se dirá así? En periodismo gráfico se dice así). Es el ejemplar único en papel sobre el cual se hacen las últimas correcciones. Un ejemplar solitario previo a la impresión en serie. El último paso de un enorme trabajo.

Ni Jorge ni yo somos de sacarnos muchas fotos, ni cosa por el estilo. Pero valía la pena registrar el momento, que además está bueno compartir por este medio con las personas queridas y los buenos conocidos en común, que no son pocos.

Alerta spoiler. “Gracias al queridísimo Jorge Curinao, por su amistad, predisposición y generosidad para ser el principal cómplice de esta empresa”, abre la página en cuestión.

Viento asesino de las flores

Sabíamos que con la llegada de la primavera mejorarían las temperaturas pero también llegaría el viento. La ecuación más simple se puede resumir en que, en el sur patagónico, cuando no hay viento, hace frío. Y cuando pasan las dos cosas caminamos diciendo ¡Qué fríiiiiooo!, o ¡Qué fríooooo la puta madre!, al menos eso me oigo decir, y agachamos la cabeza.

Esta tarde pasé por la esquina de 9 de Julio y Alberdi. Decime que estás en Río Gallegos sin decirme ‘estoy en Río Gallegos’, podría ser el chiste. Una remera que diga.

Que lo expliquen los urbanistas, pero es la esquina más ventosa de la ciudad, a los pies del edificio Sur Uno, el más alto de estas pampas (que en realidad no es tan alto). ¿Quién no se quedó literalmente suspendido ahí abajo tratando de avanzar, o haciendo fuerza para no retroceder?

Podremos quejarnos de su regreso pero jamás sorprendernos. Es una presencia zumbona e invisible, un fantasma gigante y agresivo demasiado conocido como para asustarnos. Podrán refutarme diciendo que otra es la sensación al oírlo de noche, en medio del campo o cuando se está recién despierto. Es cierto.

Cuando trabajábamos en el libro, Jorge me decía: Me llama la atención que no hables del viento. No me había dado cuenta. En realidad hay una leve mención en un texto que dice que pedaleo con viento, a favor y en contra. Pero es apenas una observación al paso, o secundaria. Por otra parte, la temática del viento como parte del paisaje patagónico también ha sido un lugar común en no pocos textos literarios; un elemento de crítica.

Viento asesino de las flores, empieza la canción de Bolas de Frayle, la banda de rock del Cabe Reynoso. Así arranca: viento es la primera palabra en el primer segundo de la canción. Secaste lágrimas y charcos, llevaste el nylon hasta el mar, dice más adelante. De niño, desde mi ventana en el tercer piso miraba alucinado esas bolsas que se elevaban altísimo, indefensas y con la suerte echada en las tardes de temporal. Volvió tu furia sobre la ciudad, canta también el Cabe. Aplica para hoy. Me encanta esa canción, su melodía y el punteo de la viola.

Hace unas semanas posteé una serie de Consejos de autoayuda (incluye tips para riogalleguenses). Bastante después me di cuenta de que, en aquello que parecía escrito en broma, ponía en juego otras cosas. Aquel día hablé sobre la conveniencia de caminar con buen calzado en las calles de la ciudad; que si es calzado de trekking, zapatillas de montaña, entonces mejor. Ahora que pasaron unos días, veo que aplica para las veredas y calles que el municipio rompió hace tres semanas en pleno centro y la obra no empieza.

El tip más obvio respecto del viento sería que no salgamos a la calle cuando hay alerta amarillo como hoy. Eso es lo que nos dice con razón Defensa Civil (y lo padecen los bomberos).

Sin embargo, prefiero ir por otro lado: sugiero que pensemos dos veces antes de iniciar una conversación por algún tema controversial, por un problema a resolver o por algo que no nos gusta. Y si esto sucede con varios días de viento consecutivos, agarrate con la respuesta.

En las zonas más ventosas del mundo dicen que la gente se vuelve loca, escribió Fito Páez en el librito de un CD que compila los tres primeros discos de Lisandro Aristimuño, también patagónico. Si este viento sigue unos días más, ya verán cómo todos le damos algo de razón.

Esta vez no podremos echarle la culpa al parque de diversiones. Remate sólo apto para riogalleguenses.

Collage caserito propio: el edificio Sur Uno y el track de Viento asesino, de Bolas, en YouTube.

Los puentes invisibles

Primer adelanto del libro, viene de las redes.

Aunque este mensaje es para lo que llamamos público en general, quiero más compartir estas palabras con las personas con quienes nos vinculamos, con afecto y afinidad y de distintas maneras, a través de estas redes y en la vida real.

Luego de mucho trabajo que fue un enorme gusto y un gran desafío, en estos días está próximo a concretarse la materialización de Los puentes invisibles, un libro que me dio vueltas desde hace mucho tiempo.

Sin spoilear de más, quiero en esta primera divulgación compartirles un párrafo del prólogo del entrañable amigo Jorge Curinao:

Están aquí las almas de los trabajadores asesinados en la huelga del 21. Está la voz sabia de don Osvaldo Bayer. Está el recuerdo de nuestros vecinos ilustres, quién pudiera olvidar a un tal Quique. Está la reflexión de una pandemia atroz que nos dejó al borde del silencio, la muerte cercana. Y también está la presencia de un duende bueno que habita en las frías aguas de nuestra ría.

No tengo aún palabras para expresar lo que quisiera decir cuando pienso en Jorge y en un puñadito de personas que fueron mis cómplices en esta empresa. Ya será tiempo de contarlo a propósito del libro, pero desde ya que la concreción de una publicación de papel es un trabajo colectivo; una labor de dedicación, cercanía y compromiso que agradezco infinitamente.

Aunque auto citarse resulta odioso, me interesa compartirles lo que es sólo un fragmento de ‘Las palabras del autor’, que también abren el libro, para poder contarles de qué va:

Por mi oficio de periodista, algunos de los escritos están hechos con las herramientas nobles que este arte ofrece. Nacieron luego de tardes y noches de transeúnte, de caminante en las calles del centro y en algunas periferias. Pero son escritos que buscan acercarse a la verdad, que tienen la genuina intención de hablar de la realidad, con todo lo dificultoso, discutible y controversial que esta palabra puede ser (…)

En estos años me he preguntado cuál es límite entre la ficción y aquello que llamamos realidad. Porque también me sucedió que algo se escribía en mí mientras caminaba o pedaleaba. Una percepción, una idea, un parecer, acababa llegando a la escritura en forma de ficción.

En los emprendimientos político-socio-culturales de los que participé (llamémoslo así en general), siempre me interesó el trabajo de hormiga, la tracción a sangre. Así como creo que los oyentes en radio «se ganan» de a uno, no pienso diferente respecto de lo que pueda pasar con este libro: quisiera que llegue a las personas curiosas y lectoras con quienes, en este pueblo y alrededores, compartimos gustos, intereses, preocupaciones, también anhelos, problemas y deseos.

Vale contarles que el libro tiene poco más de 160 páginas, unos 40 textos y también algunas fotografías. Y es oportuno decirles que avisaré por estas redes, próximamente, lo que será la pre-venta y el precio de tapa, puesto que la vía principal será la venta directa, al menos en esta primera instancia y considerando la cantidad de ejemplares impresos.

Les dejo mi saludo afectuoso a quienes se alegran con esta noticia.

Hermoso todo

Apuntes al paso y de un tirón. Una especie de editorial dominguero que posteé en mis redes y que dejo por acá, a manera de registro de algunas observaciones sobre el espanto de la política argentina.

1️⃣ Esta semana se supo que El Presto, famosísimo en redes, el que dijo meses atrás que Cristina se iría “escupiendo sangre”, que reivindica su foto con Videla, que fue candidato frustrado de los libertarios en Córdoba amigote de Milei, que hizo transmisiones en vivo con el ala dura Pato Bullrich; decía, se supo que tuvo una relación muy cercana con Brenda, la piba de Los copitos que moría de ganas de matar a Cristina, y casi lo logra.

2️⃣ Esta semana el kirchnerismo puede estar orgulloso, imagino, de trasladar mujeres mapuches de Río Negro a la cárcel de Ezeiza, y entonces renunció la ministra del Ministerio de la Mujer; mientras a La Nación+ se le hace agua la boca diciendo, toda la semana y todas juntas, las palabras “mapuches”, “terroristas”, “foquistas”, “guerrilleros” y “montoneros”.

3️⃣ El operativo de la Bonaerense de súper Berni, ministro de Seguridad de Kicillof bancado por Cristina (que era buchón de los mineros de Río Turbio hace dos décadas), supongo fue la frutilla del postre, con cientos de familias hinchas de Gimnasia escapando de los gases y de las balas de goma, con un policía disparando al cuerpo de un camarógrafo que lo filmó, y un pobre hombre infartado ante el espanto de ver en esa situación a los niños de su familia.

4️⃣ A la renuncia de la ministra de Mujeres, se le suman al Poder Ejecutivo Nacional las renuncias del ministro de Trabajo y del ministro de Desarrollo Social este fin de semana, en estas horas. El único que parece gozar de buena salud es Massa, que cumple a rajatabla con el FMI (deuda del gato, memoria) y ajusta, ajusta, ajusta: partidas en obras públicas, programas sociales, educación y sigue la lista.

5️⃣ Aunque quizá menos importante pero también atendible y sintomático, el bueno de Manes, dirigente radical nacional, todavía existen, tuvo la osadía de decir una verdad en la señal de TV de Macri: que el ex presidente había espiado ilegalmente. Cualquier sensato puede comprobarlo en Google o simplemente hacer memoria de años atrás, desde los tiempos del Fino Palacios, Ciro James y sus años de jefe de gobierno porteño; hasta las familias de las víctimas del ARA San Juan espiadas hace un par de años. Y entonces el bueno de Manes la pasó muy (muy) mal. Y lo cruzaron hasta los radicales. Risas, fin del chiste.

6️⃣ Un detalle quizá, pero vamos con lo autóctono en la misma línea: el gobierno de Alicia Kirchner esta semana difundió una actividad de celebración de la Guardia de Infantería con estética y contenido al estilo Rambo. Para machitos, para hombres duros, eso transmitían y comunicaban, eso significaba (cómo después no van a detener y fajar a la gente “por putos”). Es loco, ¿pero a nadie le llamó la atención esa noticia, así presentada, antes de ser publicada en la web de Gobierno? Al día siguiente (y al siguiente) trataron de emprolijar con otras notas sobre la misma celebración. Acá se agranda Chacarita: se agradece la lectura de esta humilde cuenta personal que, ironías aparte, ojalá sirva para que de-construyan y se re-planteen; me refiero a la policía y sus mandos.

Ala dura por aquí, ala dura por allá. Alas duras por todos lados.

Hermoso todo.

¿Qué es de la vida del presidente?

Con la marca de la gorra

Un parte de prensa de gobierno que transmite violencia.

La foto que está al pie la difunde el propio gobierno de Alicia Kirchner en su página de noticias. El comunicado de prensa cuenta, con este flyer literalmente en llamas, que “La División Guardia Infantería de Río Gallegos realizará una carrera por su 18° Aniversario”.

Dicen que va a ser en “instalaciones de la dependencia y está destinada a todas las áreas de la Policía de Santa Cruz”. Para más datos, “es una carrera en equipo, conformada por cinco efectivos, que consiste en 8 KM con obstáculos donde los participantes deberán realizarla con el uniforme que utilizan diariamente”.

“Los participantes deberán superar diferentes obstáculos durante la carrera como cargar dos cubiertas a una camioneta y empujar el automóvil 100 metros, pasar por agua, subir rampas y escaleras. Al kilómetro cuatro deberán cargar una cubierta entre el equipo y trasladarla hasta el siguiente punto”, detallan.

Es una carrera para hombres duros, parece. El flyer es inapelable. Es un facilismo (acepto el mote de chicana) decir que a este parte se le nota la marca de la gorra. Aunque –y esto ya no es chicana– a la Infantería la mayoría de las veces no se le ve el rostro. Lo recordamos desde los años del GOE; ni que hablar cuando la mano estaba jodida en las protestas sociales años atrás. Allí estaban, enmascarados.

En este pueblo chico he podido conocer, en circunstancias laborales y personales, a dos policías de la guardia de Infantería. Uno de ellos, recuerdo, cierta vez me contaba que llegaba tarde a cierta actividad común porque venía de intervenir en una casa, en la zona del San Benito, en la que un tipo fuera de sus cabales tenía secuestrada a su familia, estaba armado, y amenazaba con matar a alguien y suicidarse. No debe ser una tarea fácil resolver esa situación, sin dudas.

Hecha esta salvedad, no puedo evitar pensar, viendo esta noticia estilo Rambo, comunicada desde la propia Policía, claro está; que por mi oficio y por interés suelo llevar la cuenta de los casos de apremios ilegales, es decir, de las feroces golpizas policiales, en dependencias de Río Gallegos, con la participación necesaria de la Guardia de Infantería, en casos de operativos que suelen empezar en la calle.

Una vieja experiencia familiar nos recuerda al entonces GOE (Grupo de Operaciones Especiales) haciendo y deshaciendo contra adolescentes que apenas teníamos 15, 16, y el único “delito” era llevar los llaveros con cadenitas que entonces usábamos los rockeros pesados y que, incluso, comprábamos en las tiendas de entonces. ¿Así que cadenitas? ¡Pero si es un llavero! Marche preso, a pasear en la camioneta, palo y a la bolsa.

De modo que la violencia de este flyer difundido por el propio gobierno no me hace ninguna gracia. Acaban de hacer un gran congreso de Seguridad, desde el ministerio a cargo. Sería genial que le enseñen a tantos policías a no pegarle a la gente, y que tenga consecuencias cuando lo hacen.

Si es por violencia policial, Caleta se lleva la peor parte, con 4 muertes adentro de las comisarías en 1 solo año. No debemos olvidarlo.

El flyer de difusión publicado por Prensa del gobierno provincial.

La radio, los amigos

El reencuentro de esta tarde con Gustavo Duarte, el querido Pájaro, tuvo algo singular: él era el dueño y director de FM Río Gallegos, donde nos conocimos hace una década para hacer nuestro programa de radio de actualidad, llamado Así Estamos. Allí fue donde iniciamos un vínculo que hace ya varios años es una amistad.

Sandro es amigo del Pájaro, aunque a él lo conocí unos años después y, con el tiempo, también nos hicimos amigos. En 2016, cuando éramos sólo compas de la Feria del libro independiente (la FLIA), fui a su programa Rock Sin Vueltas en calidad de invitado, en el estudio del Pájaro donde en 2012 habíamos hecho Así Estamos.

Pero fue recién hoy, esta tarde, la primera vez en que nos juntamos los tres, en reunión de amigos, en la visita del Pájaro a la ciudad después de varios años de estar residiendo en otro lugar.

El periodismo, el interés por la política y –sobre todo– la pasión por la radio han sido nuestras grandes cosas en común.

Cuando nos estábamos despidiendo les pedí registrar el momento. Porque pensaba en estas horas que, este año en particular, tuve la posibilidad de ver coincidir a amigos, amigas, a personas muy queridas, que en varios casos no se conocían entre sí y terminaron (terminamos) compartiendo momentos de enorme gratificación para todos.

Es una verdadera suerte.

El Pájaro, quien suscribe, y Sandro (con remera de La Aplanadora).