Los Puentes en el mar caletense

Es la primera vez que salgo de Gallegos en el último año y, aunque vine por otros motivos, traje algunos ejemplares del libro.

Es curioso encontrarme con personas que dicen Con mi familia te leemos, Siempre te sigo en las publicaciones, en la otra punta de esta provincia enorme.

Es curioso y gratificante. Al fin de cuentas, se trata de vincularnos a través de los escritos, de las experiencias vividas, de los intereses y preocupaciones en común.

Un párrafo aparte fue el reencuentro con mi prima Mirtha y su hija Pía después de treinta años. Con el libro de nexo, algunos Doolan nos estamos conociendo o reencontrando.

El viaje a Caleta con mamá, papá y Lucas fue las primeras vacaciones de nuestras vidas, y la única juntos, en 1993.

Conocer el mar, ese monumento gigante al trabajador petrolero en medio de la ciudad, la hospitalidad de la tía. Los paseos con la prima y la sonrisa de Pía que aún recuerdo, ella con dos añitos, nosotros once y diez.

Justo antes de salir a la ruta supe que Los Puentes Invisibles obtuvo una mención especial en el certamen en el que se eligieron los libros que representarán a Santa Cruz en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires.

Me alegra que así sea, aunque de ese tema hablaré aparte cuando regrese a casa.

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