Autobombo

Le conté al público del Facebook e Instagram algo que pasó en este blog. Allí titulado «La gastritis de los periodistas», acá le ponemos un título más honesto: autobombo.

La gastritis de los periodistas. Ese era el título de una columna de opinión, escrita por un periodista, que leí hace dos décadas y que me marcó. Creo que la leí en la extinta revista Veintitrés, que a principios de los dos mil compraba cada semana (o cuando daba el mango); también compraba TXT, la revista de Adolfo Castelo, que empezó a usar los colores flúor cuando nadie lo hacía en el género y decía que quería que la revista fuera un objeto bonito. Lo era. Luego Castelo murió joven y fue tapa, blanca como su pelo, en su propia publicación.

No recuerdo el nombre del autor, pero era un español el que hablaba de la gastritis de los periodistas. La nota decía, según recuerdo (aunque sabemos que los recuerdos van mutando), que hay periodistas que esperan escribir hoy la nota de sus vidas, y si no será tal vez mañana; periodistas que esperan con su nota voltear a un ministro, a un alto funcionario; o tal vez poner en jaque a un gobierno entero. Sin embargo, este hombre decía en su artículo que, al fin de cuentas, a lo mejor que puede aspirar un periodista es a ser leído (hablaba de los periodistas del papel).

Hoy estamos en plena reconfiguración del periodismo por el impacto de Internet, lo sabemos y lo vivimos (como periodistas y como consumidores). Tal como le sucede a todos los demás consumos culturales, en el sentido amplio de la palabra. El mismo tsunami se llevó puesto al cine, a la televisión, a la música. Internet está reconfigurando nuestra vida en sociedad, al fin y al cabo.

Leí por allí, en un estudio sobre consumos culturales de Argentina que ya tiene unos años, que el libro es el último bastión del papel y que los blogs gozan de bastante buena salud, a pesar de todo. Esto es: parece haber un espacio para la lectura detenida en Internet que va hacia los blogs. Vale apuntar que aquel estudio ya debe tener unos cuatro años, calculo.

Dicho todo esto voy llegando al punto. ¿Escribí este palabrerío para terminar haciendo autobombo? Un poco nomás.

Resulta que este fin de semana posteé en mis distintas redes (Facebook e Instagram: post, historia y reel; más historia de WhatsApp) un resumen de las publicaciones de mi blog personal en los primeros seis meses del año. La idea era invitar al público a leer los trece escritos subidos y, en tren de experimentación, ver qué pasaba. Los de este semestre son, además, textos con más impronta personal que periodísticos. ¿El Like y la reacción llevarían al acto de hacer click e ingresar? Suele pasar que hay contenidos populares en redes que no necesariamente se traducen en el resultado final que se espera (vender un producto, interactuar, etc).

Pues bien. Me dio una gran alegría entrar al blog y leer que “Apuntes de la Realidad (y otras Ficciones) está recibiendo un montón de tráfico”. Recuerdo que la nota más leída, hace dos veranos atrás, fue la que escribí sobre el abandono que hizo el gobierno provincial de la planta estable de El Calafate. Esa nota iba directo a la memoria de miles de santacruceños y se tradujo en lecturas, unas diez mil, un número monumental para un simple blog gratuito y doméstico.

Lo más curioso que ocurrió en estos días es que hay una serie de escritos del blog que alguien leyó desde Irlanda. ¿Acaso un Doolan de mi árbol genealógico? ¿Un irlandés que buscaba otra cosa y terminó en el blog, por lo azaroso que también es Internet? Quién sabe.

Como bien escribió aquel columnista en la revista Veintitrés, un periodista que escribe puede aspirar a ser leído. No es poco, aunque no alcance para otras cosas.

Y aunque me guste el blog y estamos ahora interactuando en estas redes sociales, extraño las revistas de papel y reivindico el valor irremplazable del tacto, en la lectura y en otras cosas de la vida.

POSDATA: If the person from Ireland who read this blog in the last few days is still here, please write a message and say why you are here. I’d love to know the reason.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s