Los silencios de la gobernadora Kirchner y las injusticias en Santa Cruz

De la muerte de Rodrigo Curaqueo al caso de Marcela López.

Esta semana se cumplió un año de la muerte del pibe Rodrigo Curaqueo en un calabozo de la Comisaría Quinta de Caleta Olivia. Fue el 7 de abril de 2021. Los invito a refrescar la memoria en el post que replico al pie.

En un par de entrevistas esta semana, su hermana Brenda cuestionó la instrucción de la causa judicial. Cuenta que al día de la fecha nunca accedieron a la pericia forense. ¿Recuerdan que también despareció el buzo con el que Rodrigo supuestamente se ahorcó?

Otro punto no menor es que Brenda cuenta la manera en que su abogado defensor no los atiende, no da respuestas, no avanza. Mientras, ella y su mamá siguen vendiendo empanadas para pagarle una suma muy abultada de dinero. Muy sugestivo lo del abogado.

Muy.

A la muerte de Rodrigo se le sumó otra muerte posterior también adentro de una comisaría en Caleta Olivia: el 31 de diciembre de 2021, el preso Santiago Díaz «se infartó» cuando intentaba la fuga en la seccional Segunda. A diferencia del caso de Rodrigo, fue el jefe de la Unidad Regional Norte quien admitió que el preso murió por asfixia mecánica y que el policía autor del hecho debería pagar ante la justicia.

Se supo en pocos días que un par de policías se quebraron, acusaron a un compañero, y resulta que a Díaz lo mataron metiéndole la pierna contra el cuello, con la cabeza contra el suelo.

Un espanto. Nada que envidiarle al caso del negro George Floyd en Estados Unidos, que desató las revueltas y reavivó la consigna «Black lives matter»: las vidas de los negros importan.

Rodrigo Curaqueo y Santiago Díaz no gozan de la misma prensa: apenas un par de medios entrevistaron a la familia Curaqueo esta semana. Nuestros negros son estos pibes, pobres diablos de barriadas jodidas, marginales, con policías cebados. Incluso Caleta Olivia tiene el antecedente del caso Gustavo Gerez, muerte ocurrida en 2016 también adentro de una comisaría, la seccional Primera.

Sí, tres muertes en tres comisarías diferentes en la misma ciudad.

Por qué elijo titular este post con la gobernadora Kirchner: porque no es inocente que, ante este tipo de muertes, la máxima autoridad política de una provincia chica (en habitantes) como Santa Cruz, jamás haya dicho nada al respecto.

Tampoco lo hizo con la desaparición de Marcela López, de la que se cumplirá un año en mayo. ¿A Marcela se la llevó el río mar adentro luego de suicidarse? ¿Pasó otra cosa? No lo sabemos.

Pero el pésame, la solidaridad, el apoyo; una palabra de la autoridad política que diga que compromete el accionar del Estado, son elementos necesarios y que fueron absolutamente inexistentes en todos los casos.

La especulación y el cálculo no ayudan en nada. El silencio no es salud.

Y mientras el accionar judicial deje enormes dudas sobre casos como el de Rodrigo Curaqueo, lo que seguirá habiendo y se sigue alimentando es la impunidad y el desamparo.

***

Post del 10 de abril de 2021:

YO SABÍA, YO SABÍA, QUE A RODRIGO LO MATÓ LA POLICÍA, cantaban ayer los amigos y vecinos de Rodrigo Curaqueo en el centro de Caleta Olivia. En su mayoría pibes y pibas del populoso Rotary 23, piden justicia por el pibe de 19 años que apareció ahorcado en la celda de demorados de la comisaría 5° el miércoles a la tarde.

La mamá de Rodrigo, Andrea, pidió ayuda a la policía el miércoles a la mañana porque su hijo se había puesto violento luego de llegar borracho a su casa. Se lo llevaron demorado. Luego de todo un día sin novedades, recién a la medianoche del miércoles la propia policía fue avisarle que su hijo se había suicidado por la tarde.

¿Por qué tardaron alrededor de 8 horas en avisarle? ¿Qué son las terribles marcas en el cuerpo de Rodrigo que se ven en las fotografías que dio a conocer la familia? ¿Por qué trasladaron el cuerpo de Rodrigo en la madrugada del viernes, alrededor de las 5, desde Caleta Olivia a Puerto Deseado sin notificar a la madre, quien fue avisada por una trabajadora que la propia policía (apartada de la investigación por el juez) intervino en el traslado del cuerpo de su hijo?

Andrea cuenta que los otros presos de la comisaría llegaron a decirle que escuchaban cómo su hijo gritaba, y que vieron a policías usando guantes de látex. ¿De qué se cuidaban los policías?

La muerte de Rodrigo, un pibe que cae preso momentáneamente y aparece ahorcado en su celda, se suma a la muerte de Gustavo Gerez, ocurrida en 2016 en la seccional primera de policía, también en Caleta Olivia, donde luego del juicio no hubo ningún efectivo policial condenado.

El ministro de Seguridad, Lisandro De la Torre, viajó el jueves a última hora, en horas en que decenas de pibes y pibas reclamaban y desataban su furia en la dependencia policial. Hay varios testimonios del ministro: en lo personal, me llamó poderosamente la atención el titubeo, los nervios y la carraspera posterior cuando en FM Vanguardia le preguntaron concretamente por la demora entre la muerte de Rodrigo y el aviso a la madre.

Sería muy importante que el ministro, por orden de la gobernadora Kirchner, vaya a fondo, caiga quien caiga en la comisaría 5° de Caleta Olivia. Vale decir que el gobierno viene de –entre otros ejemplos– justificar la represión seguida de razzia policial en el reclamo de trabajadores despedidos en Pico Truncado, el año pasado, donde les dieron palos adentro y afuera de la comisaría.

¿Dónde está la secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Nadia Astrada?

¡Justicia por Rodrigo!

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