Callarse la boca

… es uno de esos días en que además de soltar algunas lágrimas o ponernos tristes en la intimidad, también dan lugar a compartir las ideas y los recuerdos que nos habitan. Don Osvaldo fue además un hombre de una extraordinaria generosidad para la charla, por eso se multiplican en estas horas las anécdotas de los que tuvimos el honor de conversar con él, de estrechar su mano.

Al igual que otros miles lo despedí en el día de su muerte. Esa tarde –el 24 de diciembre último– compartí en mi cuenta de Facebook aquella nota acerca de la que fue, finalmente, su última visita a la ciudad.

Apenas un puñado de radioescuchas sintonizó el programa de manera virtual esa mañana. Eran las diez y cuarto del miércoles 27 de agosto de 2014 cuando Osvaldo Bayer, recién llegado a la capital de Santa Cruz tras volar desde Aeroparque durante la madrugada, tomó el teléfono y se dispuso a hablar con nosotros en Radio Nuevo Día. El autor de ‘La Patagonia Rebelde’ llegaba a Río Gallegos por enésima vez, y lo hacía para presentar ‘Las Putas de San Julián’, la obra de teatro que puso en escena uno de incontables episodios épicos e increíbles de las huelgas obreras del veinte, una historia que Bayer investigó y publicó en cuatro tomos hace medio siglo…

Así comienza aquella crónica publicada originalmente en papel, a mediados de 2017. La idea era dejar un registro escrito de sus palabras: una pieza periodística que trascendiera el vivo efímero de la radio. Volqué, entonces, la entrevista más un fragmento de la charla abierta que Osvaldo dio ese mismo día, donde le pregunté:

-Ayer se cumplieron cien años del nacimiento de Julio Cortázar y me parecía un buen momento para preguntarle por él, por su figura, que tiene que ver también con el rol del intelectual en su tiempo, como fue el caso de Cortázar cuando por ejemplo en sus últimos años apoyó la revolución en Nicaragua.

Acá pueden leer la nota completa : https://www.eldiarionuevodia.com.ar/local/info-general/2018/12/24/osvaldo-bayer-rio-gallegos-es-como-una-patria-lejana-74900.html?fbclid=IwAR3H9KgRI6M0fpSOlx-GzVibOozjr9129gGKZQFfYYXTnmvFVulY_TFw6Os

HOY, en el debut de este espacio y en coincidencia con su cumpleaños, me pareció oportuno compartirles otro momento de aquel día.

Es casi inédito. Se trata de un contrapunto entre el periodista y una referente del kirchnerismo local. En su momento difundimos el audio en la radio. Pero ya se ha dicho: la radio es efímera, instantánea. Pasó.

***

El escenario es la sala donde funciona la Biblioteca Pública Provincial, en el Complejo Cultural de Río Gallegos, acondicionada para la ocasión. Es miércoles 27 de agosto de 2014 por la tarde. Esa noche y la siguiente se presentará ‘Las Putas de San Julián’. Antes, es el turno de un taller literario según la presentación formal. Terminará siendo un interesante ida y vuelta entre el historiador y los asistentes  –que colmamos la sala– a lo largo de una hora y media.

Mucho de historia, bastante de la actualidad política y social, y poco de literatura. Por eso elegí preguntar por Cortázar.

La charla estaba en su tramo final cuando uno de los asistentes se permitió reflexionar, al fin de cuentas, acerca de cuánto habremos avanzado y cuánto no a lo largo de estas últimas décadas, como país y como región.

Osvaldo respondió con el modo pausado de sus últimos años.

En eso debo ser muy específico: seguimos igual. Mire, lo podemos ver en las villas miseria. Les recomiendo cuando vayan a Buenos Aires, ahí, a doscientos metros de la estación Retiro está la Villa 31. Tienen que ir a ver lo que es eso: el signo de la pobreza más absoluta. Y viven setenta mil personas, lleno de chicos, el lugar donde hay más chicos. A diecinueve cuadras del cabildo de 1810, de la asamblea de 1813 donde se aprobó el Himno Nacional Argentino, que dice “ved en trono a la noble igualdad. Libertad, libertad, libertad”. Llegar a la igualdad en libertad. Fíjense la grandeza de los hombres de Mayo. Donde solamente hemos adelantado y esto debemos reconocérselo al gobierno de Kirchner, es que por primera vez se juzgaron y fueron a cárceles comunes los dictadores. Videla murió en una cárcel común, es todo un símbolo. Antes, los trece dictadores que yo viví en mi vida murieron en sus casas ostentando el título de general, cobrando la jubilación de general. En esto, creo que la democracia ha adelantado. Yo confío que nunca más un golpe militar. Hemos sido capaces de juzgar a los todopoderosos de antes y que mueran en la cárcel. Pero en lo económico seguimos igual. Más todavía, yo veo a la Villa 31 mucho más grande que antes. Y gente del interior que llega y llega. Hay casitas por tres pisos que no tienen escaleras internas, se sube la gente por escaleras de mano, por la ventana. Los chicos jugando en esas callejuelas, con una basura por todos lados. Impresionante. Y nadie hace nada. Yo he escrito notas y notas y notas, pero nada. No pasa nada. Y realmente no hay democracia mientras haya villas miseria. Ese es mi juicio, y seguiremos luchando.

–Acá también pasa lo mismo. Acá nomás al lado del basural, gente viviendo arriba de la basura, arriba de la basura compactada. Acá, a veinticinco cuadras…– le comenta el hombre que había iniciado el comentario.

Calle que separa a las casas del basural de Río Gallegos.

–Es increíble…en Argentina. El país que puede alimentar a todos los niños del mundo. ¿Dónde quedamos? Y con esto no le estoy echando la culpa a ningún gobierno, sino a todos los gobiernos, que no fueron capaces realmente de dar trabajo a esa gente, de eliminar las villas miseria, o de volverlas al interior y darles un trabajo allí donde puedan mantener a esos niños. No hay absolutamente ningún plan. No existe. Los chicos de las villas miseria. Los niños…

Estaba concluyendo su idea cuando una mujer, sentada entre las primeras filas, le replicó:

–Pero vamos a convenir que se han restituido muchos derechos…

–¿Cómo?

Que se han restituido muchos derechos que no había durante esta última década. Yo soy militante del Frente Para la Victoria y tengo un gran orgullo de todas las transformaciones que se han hecho en este país y acá, en Santa Cruz. Porque la realidad de Santa Cruz la cambió un hombre, que fue Néstor Carlos Kirchner. Yo soy nacida acá. Nosotros teníamos desde un hospital modelo, que venían muchos compañeros de otras provincias a conocer la realidad de Santa Cruz. ¿Por qué? Porque teníamos hospitales… Las escuelas, muchísimas cosas que hemos logrado en la provincia. Es cierto que hemos tenido un retroceso muy grande en esta última época, desde quienes nos están gobernando. Creo que hubo muchos errores desde lo estratégico. Esto es así. Pero no podemos dejar de ver la restitución de derechos que se han hecho en Argentina, y creo que entre las cuestiones más importantes que se hicieron está la Asignación Universal por Hijo, que llegó a cada uno de nuestros niños. Y creo que estas cosas también hay que expresarlas, decirlas y reivindicarlas.

–Tiene razón, se han hecho muchas cosas. Pero falta mucho. Y hay que seguir luchando, no callarse la boca– le respondió don Osvaldo.

La mujer que se definió militante del Frente Para la Victoria en efecto lo es desde su juventud. Estela García era, al momento de la charla, diputada provincial. Y el gobierno del cual se diferenciaba era el de Daniel Peralta, quien promediaba su segundo mandato como gobernador. García  viene del kirchnerismo duro: militante de la histórica agrupación Los Muchachos Peronistas, fue también esposa del Rudy Ulloa. El rengo.

Y hay que seguir luchando, no callarse la boca.

***

«Me he propuesto no tener piedad con los despiadados. Mi falta de piedad con los asesinos, con los verdugos que actúan desde el poder, se reduce a descubrirlos, dejarlos desnudos ante la historia y la sociedad y reivindicar de alguna manera a los de abajo, a los que en todas las épocas salieron a la calle a dar sus gritos de protesta y fueron masacrados, tratados como delincuentes, torturados, robados, tirados en alguna fosa común. La verdadera y única división entre los argentinos está entre los que aceptan y los que no aceptan negociar los crímenes de la represión y la corrupción».

La cita corresponde al libro En Camino al Paraíso y ha sido muy citada hoy, a 92 años de su nacimiento.

No hay democracia mientras haya villas miseria.

Osvaldo Bayer nunca perdió de vista lo fundamental, aun cuando pudiera  destacar más o menos aspectos de uno u otro gobierno.

“Nos esperan tiempos muy difíciles”, advirtió desde el comienzo del gobierno de Mauricio Macri.

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